Erwin Bechtold, en busca del equilibrio en el contraste

Interesado por medios expresivos como el color, la materia, la línea, la forma o la composición, la obra de Erwin Bechtold se caracteriza por el constante juego de equilibrios entre principios que a priori se muestran incompatibles: razón-intuición, geometría-organicidad, orden-libertad, luz-sombra…

Artista de origen alemán, nacido en Colonia en 1925, ejerció de maestro impresor en los inicios de su vida, siguiendo la tradición de la familia, propietaria de una imprenta de reconocido prestigio en la ciudad. No tardó en darse cuenta de que su verdadera vocación era pintar, algo que venía haciendo desde niño. Así que se traslada a París en 1950, donde empezó a trabajar con Fernand Léger, iniciándose en el informalismo propio de los cincuenta. Solo un año después se desplaza a Barcelona y conecta con el Grupo Dau al Set, sobre el que le fascina su oposición intelectual al franquismo. Después viaja hasta Madrid, donde se instala y se integra en el Grupo El Paso. En 1954, toma contacto con Ibiza, isla de la que se enamora por su arquitectura y su estructura geométrica, “un constructivismo hecho a mano, sin reglas”, como él mismo dice, “una geometría sin geometría”. Aunque es en 1959 cuando se instala definitivamente con su mujer. En esos años, participa en la legendaria muestra “Nueva dirección de la pintura”, en Mannheim, e integra el núcleo fundador del Grupo Ibiza 59. Era solo el comienzo de una fructífera existencia vital y artística.

En los sesenta, el artista alemán siguió trabajando con los elementos geométricos, para dar paso a la alteración de las formas básicas de los setenta y la “pintura, superficie y forma” a partir de finales de los ochenta. Desde entonces, Bechtold ha recibido innumerables premios y reconocimientos a su labor artística, labor que, a día de hoy, a sus 94 años, sigue desarrollando.

Si algo define a Bechtold es su amor por la libertad y la espontaneidad controlada, que encuentra el equilibrio en el contraste. Un analista del espacio pictórico que busca el juego del “orden desordenado”.

Bechtold viste las etiquetas de ENATE Cabernet-Cabernet, ENATE UNO Tinto y ENATE UNO Chardonnay

Es en 2003 cuando comienza la colaboración del artista alemán con Bodega ENATE, con la etiqueta del ENATE UNO Chardonnay 2003, que saldría al mercado en 2006; una etiqueta que plasma el concepto filosófico y vital de Bechtold, y en la que el pintor destacó la libertad de creación. Posteriormente, llegarían las etiquetas de ENATE UNO Tinto y ENATE Cabernet-Cabernet. Etiquetas todas ellas que hoy en día siguen vistiendo estos vinos y cuyos originales pueden verse en la Sala de Arte Contemporáneo de la bodega.

 

Como el de Erwin Bechtold, cada uno de nuestros vinos está asociado a un pintor de reconocido prestigio, figurando en la etiqueta una obra de su autoría realizada exprofeso para ENATE. Así, hoy más de 100 obras de arte originales de reconocidos pintores se exhiben permanentemente en nuestra Sala de Exposiciones. Una colección privada que se convierte así en una de las pinacotecas más importantes de España de Arte Contemporáneo, única por su relación directa entre arte contemporáneo y vino.

Junto al de Bechtold, se encuentran nombres como el de Saura, Antoni Tàpies, Eduardo Chillida, Rafael Canogar, José Manuel Broto, Pepe Cerdá, Salvador Victoria, José Beulas, Gustavo Torner, Frederic Amat, Eduardo Arroyo, Jaume Plensa o Víctor Mira y el de muchos otros pintores que forman parte del grupo de artistas que han colaborado con ENATE.

Por eso, hoy, ENATE es bodega y museo. Es al tiempo vinoteca y galería artística, y ha fraguado su personalidad en la exquisitez de ambas.

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