Cómo catar un vino para aprender a disfrutar de él

Catar un vino no requiere más que saber utilizar nuestros sentidos de un modo eficaz para extraer todos los aromas, texturas, sensaciones y emociones que es capaz de transmitir un vino e interpretarlas para disfrutar de él al máximo. Por eso, podemos desterrar la idea de que catar es una acción destinada exclusivamente a expertos del sector o especialistas del vino. En ENATE sabemos que aprender a catar vinos te permitirá disfrutar mucho más de ellos. Y, ¿a quién no le gusta disfrutar de un vino? Toma nota de estos sencillos pasos con los que convertirte en un experto catador.

Fase visual

Iniciamos la cata analizando visualmente el vino en la copa. Porque sus colores y comportamiento nos darán mucha información sobre la concentración y madurez del vino. El mejor modo de hacerlo es sobre un fondo blanco y con una inclinación de la copa de unos 45º.

Fíjate en su color observando el ribete del vino, justo en la parte que toca con el cristal. En los tintos, destacan los rojos, azules, naranjas… Todos ellos nos hablan de la crianza del vino. Los tonos violáceos, que recuerdan a los de la uva, nos dicen que estamos ante vinos jóvenes. Con el paso del tiempo, los vinos tintos van perdiendo su color rojo para dar paso a tonos teja y granate, propios de los vinos con más crianza. En cuanto a los blancos, vemos cómo pasan de un amarillo pálido a tonos dorados conforme se incrementa su edad y crianza.

En esta fase podemos fijarnos también en las lágrimas del vino que se producen tras su movimiento en la copa. Esto nos habla de la graduación. Cuanto menor es la velocidad con la que caen estas lágrimas, mayor será la densidad del vino y su intensidad alcohólica.

Fase olfativa

El examen olfativo de un vino es, sin duda, una de las etapas más divertidas de la cata. El olfato nos permite descubrir todos los aspectos aromáticos del vino. ¿Sabías que su sensibilidad es unas diez veces superior a la del gusto?

En primer lugar, oleremos la copa en reposo, para detectar los aromas primarios tales como aromas de la uva, los frutales o los propios del terreno. Después, agitamos la copa para que el vino entre en contacto con el oxígeno y empezar a detectar los aromas secundarios, aquellos que se producen durante el proceso de fermentación, la vinificación y la crianza en barrica. El último paso de esta fase es agitar de nuevo la copa, de forma enérgica, para empezar a detectar los aromas terciarios, generados durante la etapa de evolución del vino en la botella.

Así, en los tintos jóvenes percibimos generalmente notas herbáceas y a frutos rojos. A los aromas a frutos rojos, los tintos envejecidos suelen aportar fragancias a cuero. Por su parte, los vinos en barrica presentan notas más especiadas. Estos aromas podemos encontrarlos en nuestro ENATE Cabernet – Merlot, por ejemplo. En cuanto a los blancos, los jóvenes recuerdan a los aromas vegetales y a frutas amarillas y blancas, mientras que los envejecidos se caracterizan por aromas a frutas maduras y exóticas.

Fase gustativa

Es el momento de que el vino entre en contacto con nuestras papilas gustativas. Es aquí donde podremos valorar su sabor, acidez, textura o su grado alcohólico. ¿Cómo lo hacemos? Damos un pequeño sorbo y tratamos de pasar el vino por toda la boca, para poder detectar los sabores básicos a través de la lengua: dulce, ácido, salado y amargo. Cuando se produce un equilibrio entre estos, decimos que estamos ante un vino redondo.

Los vinos blancos tienden a presentar sabores a fruta fresca como el melocotón maduro, la manzana verde, el hinojo o la fruta de la pasión. Es el caso de nuestro ENATE Chardonnay 234. Conforme aumenta su crianza, lo hacen también los sabores más dulces propios de la fruta tropical, como la piña. Sabores que podemos apreciar en nuestro ENATE Chardonnay fermentado en barrica. En cuanto a los tintos, apreciamos sabores a fruta roja en los más jóvenes como la grosella o la zarzamora. Sabores que encontramos en nuestro ENATE Cabernet-Merlot. El envejecimiento de los tintos va dando paso a matices más balsámicos, ahumados y especiados, como los que se pueden encontrar en nuestro ENATE Crianza o en nuestros tintos varietales.

Además, en la lengua podemos identificar otras cualidades del vino como su astringencia, la temperatura, el cuerpo o la textura.

A través de estos tres sencillos pasos, aprenderás a identificar las cualidades de un vino. Además, el primer sábado de cada mes, puedes asistir a nuestras catas técnicas donde disfrutar de experiencias únicas en torno al vino. ¡Te esperamos!

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