Conversación con… Pepe Cerdá, el arte como modo de vida

Con tan solo 12 años, Pepe Cerdá, pintor de origen oscense (1961), se adentró en el mundo del arte de la mano de su padre, que decoraba atracciones de feria en la localidad de Buñales, en Huesca. Hoy, con cientos de exposiciones a sus espaldas en España y diferentes países europeos, en toda una vida dedicada al arte, es uno de los pintores aragoneses de mayor reconocimiento nacional. Vinculado a Bodega ENATE desde 1996, su obra, que viste la etiqueta de nuestro ENATE Chardonnay-234 desde entonces, ha viajado hoy por todo el mundo.

¿Cómo definirías tu pintura?

La pintura, la buena, ha de escapar de las definiciones. Paul Valery dijo que pintar es olvidar el nombre de las cosas. Creo que no se puede decir mucho más.

¿Qué buscas con tus obras?

Una obra te lleva a otra sin saber muy bien ni qué, ni por qué, ni para qué. Pero los gusanos tampoco saben por qué segregan seda y lo hacen; y con esa seda se tejen maravillosas telas.

¿Cómo ha marcado Francia en tu desarrollo como pintor?

París es una ciudad con maravillosos alrededores. A unas horas de tren están: Londres, Amsterdam, Colonia, Bruselas, Basilea, etc. París es el centro de Europa y eso permite tener una idea bastante clara de lo que hay. Ahora, quizá, el centro económico del mundo esté en Hong Kong, pero eso que llamamos por simplificar arte, y que no sabemos explicar muy bien, no existiría tal y como lo conocemos sin París.

Menciona tres personalidades de referencia (pueden ser del mundo del arte, de la literatura, del cine…, personajes inspiradores)

Umberto Eco, Manuel Chaves Nogales y Marcel Duchamp.

Llevas con un pincel en la mano desde los 12 años, ¿en qué momento la pintura pasó de ser un hobby a ser, además, una profesión?

Es al revés; primero fue una profesión y más tarde, ya de bastante adulto, (no me atrevo a llamarlo hobby) una ocupación, un modo de vivir, que no puede llamarse estrictamente un trabajo sino un modo de ser.

¿Cuál es tu obra preferida?

El retrato de Inocencio X pintado por Velazquéz. Recuerdo la vivísima impresión que me causó cuando pude contemplarlo en directo en la pequeña sala del palacio de los Doria Pamphilj donde se expone, en Roma.

¿Cómo comenzó el vínculo con ENATE?

Debió de ser sobre el año 1996. Acompañé a mi amigo, y pintor, José Manuel Broto en una vista a la bodega.

¿Cómo influyó la personalidad de ENATE Chardonnnay-234 en el desarrollo de su etiqueta? ¿Por qué esos colores? 

El color “pajizo” del vino ayudó a sugerir el color predominante. El vino termina su viaje en la boca del bebedor y por esto puse una copa, penúltima morada del vino. Pero esto lo hice ya hace tanto tiempo que ya casi no me acuerdo. ¡Han pasado veintitrés años!

Obra original para ENATE Chardonnay-234 de Pepe Cerdá.

Obra original para ENATE Chardonnay-234 de Pepe Cerdá.

¿Qué es ENATE para ti?

Un conjunto de amigos, mi casa en Barbastro. Un montón de buenos recuerdos.

¿Cómo valoras el binomio vino-arte?

La fermentación fue un invento paleolítico para conservar alimentos y apareció a la vez que el homínido empezó a garabatear las paredes. Vino y arte se sitúan como compañeros desde el principio.

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