Cuenta atrás para la vendimia nº28

Tras un año de intensa dedicación y cuidado, el viñedo se va preparando para completar su ciclo vegetativo con la llegada de la vendimia. Una vendimia, la nº 28 que, este año, se prevé en las fechas habituales a las de años anteriores, en torno al 20 de agosto. Así, durante estos meses de verano vemos cómo el fruto empieza a madurar con la intensidad del calor y va creciendo hasta alcanzar su estado y calidad óptima, aumentando volumen y acumulando agua, sustancias nutritivas y azúcares.

Las condiciones climatológicas están contribuyendo a la excelencia de la vendimia

Y es que las condiciones climatológicas de estos meses han acompañado para que la vendimia sea, un año más, excelente. La primavera se mostró suave y no fue hasta finales de junio cuando se vivió una ola de calor, que tuvo lugar cuando la uva se encontraba en su tamaño guisante, lo que ha hecho que su volumen sea más reducido. De este modo, observamos una uva con menos hollejo y pepitas, que se traducirá en mayor calidad. Además, esta ola de calor coincidió con la época propia del oídio, una enfermedad provocada por un hongo. Así, las altas temperaturas, que impidieron la generación de humedad y la propagación del hongo, evitaron la necesidad de usar tratamientos fitosanitarios.

Igualmente, las lluvias de julio han resultado un regalo para los viñedos, especialmente para los de secano, que hoy presentan un óptimo desarrollo vegetativo, y han reducido las necesidades de riego en los viñedos con sistema por goteo. Aproximadamente, vivimos 10 días de fresco con episodios tormentosos que han hecho que el viñedo se haya recuperado del calor anterior, ganando volumen y kilos. Ahora, tocará seguir atentos del cielo y del clima, esperando a las tradicionales temperaturas moderadas de final de agosto en el Somontano, que contribuyen a la maduración lenta de la uva y que se traducirá en una alta intensidad aromática de la misma.

Para cada variedad de uva, unos tiempos de vendimia

Es por eso que cada uva requiere de unos tiempos concretos para su vendimia, los necesarios para que cada variedad alcance su estado de maduración óptimo. Por eso, en ENATE, realizamos un seguimiento intensivo de la maduración de la uva, garantizando su excelente estado sanitario. Porque la excelencia nunca es producto del azar. En nuestro caso, la primera en ser vendimiada siempre es la Chardonnay, ya que requiere de una madurez más intermedia para su posterior vinificación. Esta variedad se cultiva en las zonas de mayor altitud, donde la tierra es más arenosa y cuenta con unas condiciones muy favorables.

Les seguirán las variedades Gewürztraminer, la Cabernet Sauvignon destinada al ENATE Rosado y la Merlot. Después, será el turno de las variedades Tempranillo y Syrah. Y, finalmente, la variedad Cabernet Sauvignon de la finca de Bachimaña, a 700 metros de altura, con la que elaboramos nuestros tintos.

Asimismo, junto a la calidad, que este año promete especialmente para nuestras variedades de Tempranillo y Cabernet Sauvignon, se espera un incremento algo superior de la cantidad total de uva vendimiada, respecto al año anterior.

Y aquí comienza nuestra cuenta atrás para el inicio de la vendimia nº28.

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