El Blog de Enate

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Eva Armisén

Conversación con… Eva Armisén, ‘la pintora de la felicidad’

Con un estilo propio, resulta muy fácil saber que estamos ante una de sus obras. Rostros sonrientes que emocionan, trasladan a mundos de ensueño y nos hacen un poquito más felices. Así es el trabajo de la aragonesa Eva Armisén (Zaragoza, 1969), hoy artista internacional, y conocida en Asia como ‘la pintora de la felicidad’. Su vinculación con ENATE comenzó con los inicios de nuestra bodega, al convertirse en la primera ganadora de la Beca ENATE. Una unión que continúa en el tiempo. De esa unión, de todo ese tiempo y del futuro, charlamos con Eva Armisén.

¿En qué momento el arte pasó a ser más que un medio de expresión para convertirse en un medio de vida?

No fue de golpe. Cuando acabé Bellas Artes, empecé el doctorado y a la vez comencé a exponer mi pintura en pequeñas salas, bares, centros cívicos. Recibí la primera Beca ENATE y eso me ayudó a centrarme durante un año en pintar y a dedicar mi tiempo a preparar exposiciones. Me dio también la confianza para enseñar mis trabajos a diferentes galeristas y a moverme por ferias como Estampa o Arco.

¿Qué te motivó para presentarte a la convocatoria de la Beca ENATE? ¿Cómo recuerdas la experiencia?

La convocatoria de la Beca ENATE me la envió mi madre (ella es la responsable de que me entere de casi todo). Nunca pensé que me la pudieran dar y me presenté en el último momento. Mirándolo con distancia, supuso el empujón que necesitaba para confiar en mi pintura. Fue un estímulo estupendo.

¿Qué artistas admira Eva Armisén?

Admiro a muchísimos artistas y depende del día que me lo preguntes te diré unos u otros. Hoy he visitado la exposición de William Kendridge y me ha parecido maravillosa la manera de explicar la injusticia tan poéticamente. Baselitz, Picasso, Burgeois, Barceló, Miró, Goya, Kokoschka, Freud, Klee, Rego, Domenech i Muntaner… No acabaría.

El rostro femenino, las emociones humanas y la vida diaria como algo extraordinario que nos traslada a lugares llenos de emoción y sueños son los componentes principales de tu obra. ¿Cómo llegaste a este estilo tan personal?

Creo que la emoción y la obsesión por fijarla y parar el tiempo es el motivo por el que empecé a pintar y he pintado siempre. Es mágico el detener el momento que quieres.

Empecé pintando con una influencia clara del expresionismo alemán y poco a poco la figura femenina central fue apareciendo como narradora principal, las obras se han ido aclarando y simplificando y mi obsesión es que la emoción fluya de la manera más directa.

Gran parte de tus seguidores se encuentran en el continente asiático: Corea, Hong Kong, Seúl, Shanghái…, países en los que has tenido la oportunidad de realizar múltiples muestras, exposiciones y trabajos. ¿Cómo comienza esa relación? ¿Fue amor a primera vista o te costó metértelos en el bolsillo?

Mi hermana me ayuda desde hace años a mover mi trabajo y vive en Los Ángeles. Empezamos a trabajar con una galería de allí de dos socias coreanas. Durante años trabajé en Estados Unidos y un día decidieron llevar mis pinturas a una feria en Seúl. De eso hace 12 años y fue amor a primera vista. Desde el primer momento conectaron con mi trabajo de una forma intensa y no he parado de hacer proyectos allí. Desde allí surgieron cosas en Hong Kong, Singapur, Tailandia, Taiwán o Shanghái.

En Asia he tenido la oportunidad de probar formatos diferentes como el arte público, que me han permitido llevar las obras a lugares donde la gente no las espera. Para mí es una experiencia fantástica. Cada día me siento más conectada con el arte popular. Creo que todos somos sensibles y es bonito que alguien se emocione inesperadamente cuando encuentra una obra de forma casual.

Definida por los coreanos como ‘La pintora de la felicidad’, resulta inevitable no sonreír al contemplar tus obras, ya que todas ellas producen un efecto de satisfacción y bienestar muy necesarios en estos tiempos que nos está tocando vivir. ¿Qué es para ti la felicidad?

Desafortunadamente no tengo la fórmula de la felicidad. Me hacen muchas veces esta pregunta y creo que para mí estar bien significa entrar en las mínimas contradicciones posibles conmigo misma. Todos tenemos contradicciones, pero en lo esencial no deberíamos aceptarlas.

¿Con qué sueña Eva Armisén?

Siempre tengo proyectos en la cabeza. Me apasiona lo que hago y sueño poder seguir haciéndolo en la forma que sea hasta que me muera. Pintar y crear me hace sentir completa y me cambia el humor instantáneamente, hasta en los momentos más complicados. Me permite habitar realidades paralelas, conectar más profundamente con algunas cosas y desconectar cuando lo necesito de otras. Me siento privilegiada de vivir haciendo lo que más me gusta.

El pasado mes de noviembre inauguraste en Zaragoza la muestra “Latir” después de cuatro años sin exponer en tu ciudad y tu trayectoria siempre se ha desarrollado más a nivel internacional que nacional. ¿Echabas de menos exponer en la ciudad que te vio nacer?

Siempre me gusta volver a Zaragoza porque me siento muy querida. Exponer en estos momentos tan extraños ha sido un bálsamo. La muestra ha sido la más visitada de la historia de la galería, teniendo en cuenta todas las restricciones y dificultades, no puedo estar más contenta.

Desde hace nueve años, cedes los derechos de reproducción de una de tus obras para vestir la botella de un vino solidario que Atades Zaragoza crea con la colaboración de ENATE: el Vino de la Amistad. ¿Cómo comenzó esta colaboración? ¿Qué significa para ti colaborar con este tipo de proyectos?

Me hace feliz colaborar con ENATE y con Atades. Con las dos me unen vínculos preciosos desde hace muchos años. El Vino de la Amistad es para mí una cita anual que no me saltaría por nada del mundo. Solidaridad con una organización que conozco y aprecio desde que era pequeña, brindando con un vino elaborado con todo el amor. Nada puede fallar. Es un plan perfecto.EVA ARMISÉN ATADES ENATE VINO SOLIDARIO

El Vino de la Amistad 2020 de Atades y ENATE con etiqueta de Eva Armisén.

 

¿Cómo unirías tu arte al mundo del vino?

Sin ninguna dificultad. El vino para mi es sinónimo de encuentros, de celebración, de amor por la tierra, de paciencia y de entrega. La pintura tiene mucho de todo eso también.

No nos gustaría terminar esta entrevista sin pedirte, por favor, que compartieras con nosotros y con todos los lectores un mensaje de optimismo para este 2021…

Hasta en las situaciones más terribles se generan movimientos maravillosos. La generosidad y el talento de mucha gente hace que se superen situaciones complicadas. Me quedo con esa parte como estímulo y como esperanza.

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