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Cómo afecta la nieve al viñedo

¿Cómo afecta la nieve al viñedo?

Aunque no es habitual vivir grandes nevadas en el Somontano, si algo caracterizó el inicio de 2021 fue la borrasca Filomena y la gran cantidad de nieve que trajo consigo. Dos días de intensas nevadas y frío que convirtieron el viñedo en un manto blanco. Muchos nos habéis preguntado cómo afecta la nieve al viñedo. Seguro que habéis escuchado esto de ‘Año de nieves, año de bienes’. Pues sí, en ENATE hemos visto cómo este meteoro nos adelantaba unas excelentes previsiones para la futura vendimia. A continuación, te contamos cómo afecta la nieve al viñedo y algunos de los principales beneficios.

Después de un otoño y un comienzo del invierno bastante secos y con temperaturas muy bajas en los que apenas se registraron precipitaciones, Filomena, cubrió de blanco todos los viñedos del Somontano a principios de enero. Un temporal que llegó en un momento idóneo para la vid, que se encontraba (y seguirá hasta el inicio de la primavera) en reposo vegetativo; periodo durante el cual la planta concentra toda la savia en sus raíces deteniendo así su circulación, por lo que no se ve afectada por las nieves o las heladas propias del invierno.

Beneficios de la nieve y el frío en el viñedo

Al contrario de lo que podía pensarse, en el caso del viñedo en el Somontano esta borrasca, como otras grandes nevadas, aportó múltiples ventajas a nuestras plantaciones, entre otras, la desinfección del viñedo, pues el frío y las bajas temperaturas suponen un descenso en la presión de plagas y enfermedades para la próxima brotación. Además, ¿sabías que la nieve tiene también un importante efecto desinfectante? De este modo, la vid consigue recuperarse más fácilmente de las posibles heridas que hubiera podido sufrir durante la poda.

Otro de los grandes beneficios de la nieve en el viñedo es su capacidad de hidratación. En este sentido, cabe destacar que, cuando Filomena nos sorprendió en el Somontano, la situación privilegiada de nuestros viñedos con respecto a la evolución de la borrasca fue, a pesar de lo que pueda parecer, muy favorable. Esto se explica porque en ese momento, según nos explica Óscar Olivera, del Departamento de Viticultura de ENATE, “la comarca de Somontano se situaba en la zona exacta en la que entraban en contacto las masas de aire más cálido y húmedo que venían del sur con el aire frío que se había estancado en el Somontano en los 10 – 15 días previos a la llegada del temporal. Así, a diferencia de los estragos que pudo causar en otras zonas de España, en el Somontano supuso un soplo de aire fresco para nuestro viñedo tras la sequía de las últimas semanas. El hecho principal que propició tan favorables consecuencias fue la influencia del aire cálido del sur proveniente del mediterráneo, lo que garantizó que la cota de nieve subiera un poco. Esta subida provocó que las precipitaciones (50 l/m2) no solo cayeran en forma de nieve sino también de lluvia”.

nieve en el viñedo de ENATE somontano

Así, el hecho de tener una pluviometría en forma de nieve y agua tuvo múltiples beneficioso para el viñedo. El más destacable fue la ausencia de escorrentías, es decir, el agua quedó retenida en el lugar en el que cayó y, a medida que la nieve se fue deshaciendo, el agua fue filtrando en el terreno de forma favorable y pausada. ¿Qué consecuencias tiene para nuestro viñedo? Que el agua permanece casi en su totalidad acumulada en el suelo y permite que se produzca una percolación profunda (esto es, el paso lento de, en este caso el agua del deshielo, a través de materiales porosos) para que los viñedos tengan unas reservas de agua excelentes en el subsuelo para la primavera, lo que repercutirá directamente en el desarrollo y la brotación del viñedo. Y es que, ante estas condiciones, la planta, como árbol frutal, va acumulando horas de frío a la vez que se hidrata, lo que hace que las yemas que se desarrollen posteriormente se vean estimuladas alcanzando una mejor y más generosa floración.

Además, la borrasca no solo benefició a los viñedos ya cultivados, sino que también ha tenido un impacto muy positivo sobre las nuevas plantaciones, según han podido comprobar nuestros técnicos. Por un lado, porque los suelos que se prepararon en diciembre para las nuevas plantaciones acumularon las reservas de agua en el subsuelo para el futuro viñedo y, por otro, porque el efecto que provocó esta agua de nieve al congelarse hizo que la textura del suelo se tornase más esponjosa y se deshicieran los torrocos (tormos de tierra) generados durante los laboreos, dejando un suelo y una estructura perfectos.

En definitiva, si bien es cierto que no es habitual ver nieve en el Somontano, la llegada del temporal Filomena trajo consigo consecuencias favorables para nuestras vides, manteniendo el rango de temperaturas dentro de los límites normales y permitiendo a la planta continuar su ciclo vegetativo con total normalidad. Así pues, desde ENATE podemos esperar que este año en el Somontano se cumplirá el refranero popular de ‘Año de nieves, año de bienes’.

 

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