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La bodega es un nuevo paso hacia la creatividad, el máximo valor de Enate, su espacio constituía un reto añadido. Tenía que superar los conceptos de interior y exterior porque a la vez custodia y ofrece. Debía hacerlo porque se nutre literalmente del Somontano. La bodega es el puente físico entre el arte del viñedo y el arte del hombre.

El edificio de la bodega se diseñó en dos fases por el reconocido arquitecto madrileño Jesús Manzanares, que fueron inauguradas en 1993 y 1997, respectivamente. En él, se aplica el concepto “sorpresa” hasta el punto de que, bajo los volúmenes industriales, se esconde todo un mundo de sensaciones con túneles, espacios definidos por luces cenitales y materiales cálidos y agradables.

El arquitecto ha captado, desde el primer momento, la intensa luminosidad del Somontano y la ha llevado al interior, de forma que, aun estando dentro, siempre queda la sensación de permanecer en el exterior. Es, quizás, el mejor ejemplo de este juego entre naturaleza y arquitectura: espacios limpios y majestuosos, de líneas puras y actuales que sorprenden al visitante.

Las modernas instalaciones de la Bodega ocupan una superficie de más de 12.000 m2. De ellos, 1.500 m2 albergan 4.000 barricas (el 70% de roble francés y el 30% de roble americano) y 3.200 m2 son destinados a la crianza en botella, con capacidad para más de 4 millones de unidades. Para su construcción se eligieron los materiales más modernos y adecuados al proceso de producción.