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El Alto AragónEl Alto Aragón

Los viajeros consumados, profesionales o no, coinciden en afirmar que el Alto Aragón —la provincia de Huesca en su totalidad— es un territorio único en el mundo por su variedad de paisajes. Su prodigio consiste en un compendio de escenarios universales —el desierto, la alta montaña, la sierra esculpida por barrancos, la herencia monumental—  acumulados en un espacio extenso pero accesible. En Huesca es posible visitar lagos pirenaicos, los ibones, y recorrer  una estepa desértica una hora después. Y puede, por supuesto, conocer los viñedos que acentúan la belleza del Somontano. Más allá del Alto Aragón, para vivir esa variedad de experiencias habría que viajar compulsivamente por Aragón, España y los cinco continentes.

No es una afirmación exagerada. Bajo los macizos de Canfranc, a más de 800 metros de profundidad, el Laboratorio Subterráneo estudia la materia oscura del universo. Joyas del Románico,  en pequeños valles, simbolizan el origen del Reino de Aragón, que se extendería después por el Mediterráneo. Ridley Scott, José Luis Borau, Bigas Luna y Almodóvar hicieron uno de esa sorprendente diversidad. La localidad de Fraga comparte con Almería la historia del Spaghetti western. Cada fragmento de la historia universal encuentra en el Alto Aragón su referente. Huesca ofrece el mundo entero en la palma de la mano. Como decía el poeta Paul Éluard, “hay otros mundos pero están en este”.